Meterse de hoz y coz y apasionadamente en alguna situación de mala conveniencia, "obstinándose en no ceder ni darse a partido", como de su sinónimo "emperrarse" -muy socorrido también en la Isla- define la Academia. Se dice asimismo de ensuciarse extremadamente la ropa, en especial los chicos cuando juegan revolcándose en la tierra. Emperrado-da. Por Castilla dicen familiarmente "emborricarse" de "enamorarse perdidamente". La voz viene de "borrico", según nos ilustra el profesor Corominas. Las duras obstinaciones típicas del jumento habrán dado origen a que se diga así del encelado contra viento y marea. Por modo semejante, y contando con que el borrego es también animalito inflexible, asimismo de morro gacho y duro hasta para la queja, se habrá dado la formación del vocablo isleño. La segunda acepción pudiera explicarla la semejanza más real e inmediata de las ropas emporcadas con la embrollada suciedad, POLVO empastado y cascarrias del vellón.
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