Se dice de la persona retozona y jaranera, fácilmente dispuesta a la chanza o al jolgorio, a quien se le alegran las pajarillas por nada y cosa ninguna. También de quien se mete de pleno en copas y diversión. Meterse en bola, y embullarse). (Procede de "bola" y de su derivado "bullir", nos dice Corominas, quien señala: "De "bulla" viene "embullar "-en Cuba significa "entusiasmar, animar", en general; con "embullar", "embullo"-. La Academia recoge el término también como americanismo -Colombia, Costa Rica, Cuba y Puerto Rico-. Tal vez tuvo aquí su origen y llegó a la Isla traído por los emigrantes canarios. Decíanle a un viejo ENROSCADO y mirón, suspenso y encandilado ante una pollona morenita amorenada, de alta pierna y "entradita en "sintura": "- ¿Pero usted para qué se pone de ese modo, si usté ya no...? ¡Olvide eso, cristiano! -¿Que no...? -contestaba el insospechado palomo sacando el pecho y picando el ojo: !Embullaillo, embullaíllo... quién sabe...!").
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