Juntar o pegar dos cosas separadas: dos  trozos de un madero, la cuerda de una guitarra, etc. //  También se dice del tiempo perdido de mala fe o por pura desidia, por ejemplo, en una charla vana estirada para que pase la hora de vuelta de una jornada de trabajo. (En cuanto a la primera  acepción, la Academia la recoge como americanismo: Colombia, Costa Rica, Méjico, Puerto Rico y Venezuela, países tan influidos por la emigración isleña. Corominas dice a este respecto: “De la idea de “igualar” por empate vendría “ EMPATAR ” a expresar la de “juntar perfectamente dos cosas de hilo, cordel, tejido, etc., de manera que parezca una sola”. En Cuba (copiar de Corominas la cita que hace en la página 239 de la Pícara festiva). Asimismo se usa como sinónimos de chafar, frustrar, echar a perder, especialmente una diversión o una situación placentera. En su 2.ª acepción es vocablo la de origen portugués, según se comprueba en el Corominas que recoge la acepción “suspender”, embarazar” hoy popular en Portugal. Tiene su origen en cierto recurso que recibía el mismo nombre, consistente, según el Diccionario, en “suspender y embarazar el curso de una resolución”. La ascendencia castiza del vocablo la confirma todavía en la tercera acepción castellana este derivado: “empatadera”, que vale según la Academia por  “acción y efecto de EMPATAR y suspender una resolución o por embarazo sobrevenido o por contrarresto hecho, como sucede en el juego de los naipes”. Y se ejemplifica así: “Salió Julián con la “empatadera” y cesó todo”.

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