Meter algo sólido en un líquido, especialmente alimentos, para to­marlos impregnados. Zambucar a alguien, empujándolo al agua. Se empurra al desprevenido en la orilla del agua, empujándolo, y se empurran los bizcochos (V.) en el chocolate, los churros en el café, etc. En castellano se dice enfusar de “hun­dir”. Coraminas nos ilustra, al estudiar el vocablo “emburriar”, sobre el portugués “empurrar = empujar”, y también “dar o hacer tomar algo a la fuerza”. Indica el profesor que también se usa por Extremadura, citando: “Y quieras que no, por­que me “empurró” en la “aseitera” “to” el “aseite” que quedaba en el peyejo”. El dueño de cierto café de Las Palmas, empeñado en desprestigiar otra industria que le hacía competencia, atacaba, ENTRE otras cosas, el chocolate de su enemigo: “Le ponen a Ud. delante -decía- una jicarilla tan escasa y mermada, que empurra usted el “Discodeo” y si no hala por él a tiempo, se mama el chocolate. Y Ud. se queda lambiando (V.)”.

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