Secarse y encogerse, componiendo la viva estampa del hambre o de la consunción, por dolencias de tipo anémico o por una crisis de penosa con­valecencia. Pudiera tener sus madres en guirre (V.), el buitre canario, que posado ofrece una traza canija, embutido el cuello ENTRE el arranque valiente de sus largas alas. Al depauperado se le afilan los huesos de los hombros, que tiende a subir como si estuviera arrecido por unos imposibles fríos interiores. También pudiera explicar el término la voz castellana “engurria”, derivada de “engurrar”, equivalente a “arruga”, que Coraminas dice “alteración de “engurra”” (conservado en gallego, derivado de “engurrar” = arrugar, con su origen en esa misma lengua). También hace mención del asturiano y salmantino “engurriar” = “arrugarse el pellejo, la fru­ta”, y más adelante señala: “La familia de “engurriarse” - arrugarse, había tomado acepciones figuradas, como la de “engurrio” = encogimiento cansado de pereza u melancolía. (Así antiguamente: hoy “tristeza, melancolía; en Academia ya docu­mentado en 1555 y 1627, Núñez de Toledo, Correa) en el refrán “día de nublo, día de engurrio”.

¿QUIERES COMPARTIR ESTE CONTENIDO EN REDES SOCIALES?
Acepta las cookies "SOCIALES" desde AQUÍ

Dejanos un comentario