Cansarse en un trabajo hasta la extenuación, quedarse sin aliento al cabo de un largo y empinado camino. “Estuve cargando huacales (V.) en el muelle de sol a sol. Llegué a mi casa entregadito”. “Cuando remonté el Paso de la Plata, hasta la Cumbre, me tuve que TUMBAR en la tierra, entregado’’. Este vocablo, de tan amplio y popular uso, es de clara ascendencia castellana. En la décima acepción de “entregar”, la Academia define: “Declararse vencido o sin fuerzas para continuar un empeño o trabajo”. El Diccionario incluye también como andalucismo esta otra acepción: “consumir, deshacer a uno a fuerza de disgustos”

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