Replegarse, concentrarse, mostrándose callado y hosco, particularmente por contrariedad, enojo o hurañía. || También suele aplicar­se a las personas y animales, en especial a los pajarillos, cuando se enfurruñan por enfermedad, esponjando estos últimos sus plumas erizadas y metiendo la cabeza bajo el ala. “Porque le dije a mi mujer que si los tollos (V.) estaban pajudos (V.) y más sobre lo amargo que sobre lo “dulse”, se me ha ensurronado, que lleva tres días sin resollar”. “Enzurronar” dicen en castellano de “meter en zurrón”. La figura se apunta por aquí claramente: el que se enzurrona, esquinándose en el fondo de su casa, o evitando la conversación y el trato de las gentes, parece que estuviera metido ENTRE las rígidas y estrechas arrugas de una bolsa de pellejo.

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