Congestionarse de risa o por llanto. En un aspecto equivale al “desternillarse” castellano. Cuando se prolonga una situación excepcio­nalmente graciosa hay personas que se ponen malas de tanto reír: están esmoreci­das de risa. Y si un niño, descuidado en la cuna llora y llora sin que nadie acuda a él, el niño acabará esmorecido de llanto. El Diccionario recoge “esmorecer” = des­fallecer, perder el aliento, indicando que se usa en Andalucía, Canarias, Costa Rica, Cuba y Venezuela. Como se ve la acepción atribuida por la Academia al país isleño no es exacta, aunque sí semejante en sus resultados. El esmorecido canario “pierde el aliento”, en efecto, pero solo y concretamente de la risa o por una tremenda llantina. Claro que tal vez por sobriedad la Academia se ahorra motivos o causas, como en el caso similar de “desternillarse”, que define simplemente: “Romperse las ternillas”. Nada señala sobre rompérselas de risa. Este evidente andalucismo trasplantado a Canarias y América hispana, está erróneamente recogido por Milla­res. No es “desmorecerse”, “desmorecido”. Le sobre la d, lo mismo a la voz isleña que a la RECOGIDA por la Academia.

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