En el sentido de "hermano" o "prójimo", tiene constante aplicación ENTRE la gente del pueblo, especialmente campesina. Se usa también como exclamación, para advertir a alguien o para reprochar algo. (Los vecinos de los barrios de la capital emplean muy frecuentemente el diminutivo, alargando dengosamente la tercera i; "iCristianiiito!").
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